¿Debería yo desanimarme?

Foto Javier Alvarez para Juan 1:16

¿Debería yo desanimarme ante un enemigo como mi carne? Esta naturaleza que me traiciona, me engaña, me seduce… me asedia. Corrompe mis mejores intenciones. Me avergüenza en mis mejores días, me domina en los peores. El que conoce la furia de sus tirones sabe que pueden ser tan fuertes como las olas de un bravo mar, por eso se compara a una ley (así como la ley de la gravedad). Mi herencia de Pecado es el enemigo con el que duermo. Y formara parte de mi hasta que la muerte nos separe.

 

¿Debería yo desanimarme ante un enemigo como Satanás? Astuto como serpiente. Voraz. Incansable acusador. Mentiroso. Espíritu engañador que me lleva ventaja en muchas cosas.  El es “el líder de los poderes del mundo invisible—, quien es el espíritu que actúa en el corazón de los que se niegan a obedecer a Dios.” Efesios 2:2

 

¿Debería yo desanimarme ante un enemigo como el mundo? Ay ese mundo! Ese mundo que nos educa, formándonos para vivir sin Dios. Ese mundo que nos dice que nunca tenemos suficiente y que para creer en Dios hay que verlo. Es un sistema con miles de sustitutos para Dios: moralidad, humanismo, “espiritualidad”, materialismo, etc. Sus maneras y deseos gobiernan las vidas de muchos. Te entretiene para tragarte vivo.

Y cuan cruel es con los que se niegan a ir tras el. Los persigue. Los acosa. Los rechaza. Los escupe.

 

¿Debería yo desanimarme ante un enemigo como la muerte? Ella tiene al tiempo como aliado.  Se presenta sin pedir permiso.  Consume poco a poco o de repente. Se lleva a nuestros seres queridos, nuestras facultades y sueños. Descompone y corroe.

 

¿Debería yo desanimarme?

 

No.

 

Romanos 8:35-39

35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?

36 Como está escrito:
    Por causa de ti somos muertos todo el tiempo;
    Somos contados como ovejas de matadero. m

37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.

38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,

39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

 

Dios es mas que todo lo que me quiere dar el menos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *