Siempre lo mejor y para lo mejor

Cortesía de Juan 1:16

Lectura: Romanos 8

Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Romanos 8:28

 

El puritano J.R. Miller dijo una vez  acerca de la oración “Cuando Dios no nos da las cosas por las que les estamos rogando, el nos otorgara la gracia necesaria para seguir adelante sin ellas, y si aceptamos su decisión confiando dulcemente- el nos capacitara para regocijarnos en nuestras circunstancias. Podemos afirmar entonces que concedernos fuerzas para llevar nuestras cargas es una mejor respuesta a nuestras oraciones  que darnos lo que pedimos dejándonos sin ser fortalecidos.”

 

¿Te encuentras afligido? Es muy fácil para nosotros olvidar el alto propósito de Dios para nuestra vida cuando estamos pasando por momentos difíciles.  La meta de Dios para ti no es que tu peregrinaje por esta tierra sea “light” o cómodo pero que sea para tu santificación. Dios completara su obra en ti cuando tengas la imagen de Jesús (Rom. 8:29).

 

Si no tenemos pendiente esto nos frustraremos con sus designios, y hasta dudaremos de su amor. Si el amor de Dios es nuestra fuerza, dudar de su amor es lo que nos hace débiles frente a la adversidad. El que se sabe amado aguanta confiando en la excelente intención de quien lo ama. Y aguanta no a regaña-dientes pero con gozo porque sabe que es para bien (Rom. 8:28).

 

“Confía. Dios sabe lo que está haciendo. El siempre nos da lo mejor y para lo mejor.”

 

Reflexión:

¿Sigues acudiendo a Dios aunque no haya hecho lo que le has pedido? ¿Confías en su perfecta voluntad?

 

¿Puedes recordar alguna oración a la que Dios te haya dicho que no en el pasado? ¿Recuerdas alguna cosa buena que haya salido de eso? Agradécele por esa oración no contestada.

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