Intocables

Lectura: Romanos 1

Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá. Romanos 1:17

 

No sé si alguna vez te has fijado en el poder que tienen los semáforos, yo he visto bestias de camiones detenerse cuando ellos dicen “rojo”, hasta debería causarnos risa que una maquina tan grande obedezca a un simple palito con luz! La clave está en la ley que respalda ese “palito”, ella es la que le da su poder.

 

No hace mucho vi a un adolescente cruzar muy seguro una avenida peligrosa, los carros seguían en movimiento porque el semáforo acababa de cambiar… y cuando él vio que los carros se acercaban,  alzando el brazo señaló con su dedo el semáforo en rojo. Glorioso. El era intocable.

 

Esto fue para mí una imagen perfecta de la victoria del cristiano sobre sus enemigos. Así como los carros obedecen la ley de transito para la que existe el semáforo, la muerte y el pecado deben obedecer la ley de misericordia: el evangelio. En Cristo, unidos a él, no hay condenación para nosotros (Romanos 5:1). La misericordia triunfa sobre el juicio (Santiago 2:13).

 

Por la fe, hemos recibido el perdón de Dios y hemos sido lavados con su sangre, esto significa que en el día del juicio así como el destructor no se llevó la vida de los judíos en la noche de la pascua ni Rahab fue eliminada por el pueblo de Dios, podremos apuntar con confianza hacia la ley de la misericordia que triunfa sobre el juicio. El día de juicio será día de salvación para nosotros, ¿no te hace querer saltar de alegría? ¿No son estas buenísimas noticias?

 

Reflexión:

¿Qué tan pendiente tienes la venida del Señor? ¿Es ella motivo de alegría para ti o de temor?

 

 ¿Cómo está tu confianza?… ¿puedes decir con seguridad “mis ojos verán su salvación”?

Originalmente publicado en el Devocional Luz y Vida 2017.

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