Carta a mi hermana

Hoy te traigo esta preciosa e impactante carta escrita por Lady Jane Grey, la famosa reina de los 9 días, la noche antes de ser decapitada. Ella la escribió detrás de una copia del Nuevo Testamento en griego que destinó a su hermana Lady Katherine (Catalina). Jane permaneció hasta el último respiro fiel a su Señor Jesucristo. Deposito su total confianza en el sagrado libro. ¡Asombroso!

 

Si quieres saber algo mas de su historia te recomiendo ¨La mártir adolescente: Lady Jane Grey¨, un artículo de Coalición por el evangelio.

 

La carta:

 

Te he enviado aquí, (buena hermana Katherine) un libro que, aunque no está exteriormente adornado con oro, por dentro vale más que las piedras preciosas. Es el libro (querida hermana) de la ley del Señor. Es su testamento y su última voluntad, que nos legó a nosotros, los miserables; que te conducirá al sendero del gozo eterno, y, si lo lees con una mente buena, y con una mente ferviente que se ha propuesto seguirlo, te llevará a una vida inmortal y eterna. Te enseñará a vivir y a aprender a morir. Te ganará más de lo que deberías haber ganado con la posesión de las tierras de tu miserable padre. Así como habrías heredado sus tierras, si Dios lo hubiera prosperado; si aplicas diligentemente este libro, buscando dirigir su vida tras él, serás una heredera de riquezas que no robará ladrón, ni las polillas corromperán. Desea con David, buena hermana, entender la Ley del Señor.

 

 

Vive para morir, para que por la muerte puedas comprar la vida eterna. Y no confíes en que la ternura de tu edad alargará tu vida; porque tan pronto (si Dios llama) va el joven como el viejo, y trabaja siempre para aprender a morir. Desafía al mundo, niega al diablo y desprecia la carne, y deléitate solo en el Señor. Siéntete arrepentida por tus pecados, y no desesperes: se fuerte en la fe, pero no des por hecho: Desea con San Pablo desvanecer y estar con Cristo, con quien incluso en la muerte hay vida. Sé como el buen siervo, y que aun a medianoche estés despierta, no sea que cuando venga la muerte y te robe como ladrón en la noche, estés como el siervo malo, durmiendo; y no sea que, por falta de aceite, te encuentren como las cinco mujeres insensatas, y como el que no tenía puesto el vestido de bodas, y luego seas expulsada del matrimonio. Regocíjate en Cristo, como yo. Sigue los pasos de tu maestro, Cristo, y toma tu cruz: pon tus pecados en su espalda, y siempre abrázalo. Y en cuanto a mi muerte, regocíjate como lo hago, (buena hermana), de que me liberaré de esta corrupción y me vestiré de incorrupción.

 

 

Porque estoy segura de que perderé una vida mortal, y ganaré una vida inmortal, que le pido a Dios que te conceda, y te envíe de su gracia para vivir en su temor, y para morir en la verdadera fe cristiana, de lo cual (en nombre de Dios) te exhorto, que nunca te desvíes ni por la esperanza de vivir, ni por el temor a la muerte. Porque si niegas su verdad para fortalecer tu vida, Dios te negará y aún acortará tus días. Y si te allegaste a él, él prolongará tus días para tu consuelo y su gloria: a esa gloria Dios me lleva ahora, y tú más adelante; cuando le plazca llamarte. Que te vaya bien, buena hermana, y pon tu única confianza en Dios que solo él debe ayudarte. Amén.

 

Tu amada hermana,

 

Jane (Juana) Dudley

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