Daños menores

Lectura: Hebreos 12

 

Porque el SEÑOR castiga al que ama y quiere, como el padre al hijo. Proverbios 3:12

 

Nos encontrábamos hablando sobre el controversial uso de la vara en la crianza de niños (que no es el tema de esta entrada así que dejémoslo ahí 🙂 ) cuando una madre presente compartió una anécdota, nos dijo que a su hija para divertirse le gustaba entrarse en cualquier charco de agua que viera y ¡en medias! Ella para evitar que lo hiciera, pensando en que una niña con medias mojadas es igual a resfriado seguro, le daba su pela cuando la encontraba.

 

¿No crees que eso hizo que se alejara de los charcos de agua? ¿No fue mejor el dolor de la pela que un resfrío que pudo haber evolucionado a algo aún más fuerte? Veras la edad de la pequeña no le permitía comprender que si seguía por ese camino podía enfermar.

 

Y si eso es con padres humanos, ¿que será con nuestro buen Padre celestial? Dios ve más allá. Dios está completamente al tanto de los peligros espirituales que nos rodean y muchas veces tiene que usar el dolor para protegernos de algo que nos haría un daño infinitamente más grande. Puedes estar seguro de que Dios siempre elegirá nuestro bien eterno sobre lo temporal.

 

Con el dolor Dios nos atrae hacia él, nos hace dóciles y así nos prepara para escuchar su voz y conocerlo más profundamente.

 

“El es nuestro sabio y amoroso Padre, debemos confiar en él y dar gracias.”

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