La duda, visitante inesperado

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Lectura: Mateo 14

 

Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: !!Señor, sálvame!

Mateo 14:30

 

No importa el ímpetu con que iniciemos en el evangelio, muchas veces cuando llegan los problemas y las tribulaciones dudamos. En el camino del evangelio no podemos dudar nada ni quitar la mirada de Cristo. No importa circunstancia, pues el que duda no recibirá nada porque son como movidos por el viento. Cuando lleguen las pruebas acudamos a Cristo tal como Pedro que dijo ¨Señor, sálvame¨.

 

Las pruebas nos fortalecen siempre que nos afirmemos en nuestra fe, y no recibiremos el reproche de Cristo ¨hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?¨

 

La duda llega inesperadamente, siempre por la puerta de atrás. Y especialmente cuando estamos descuidados. En una ocasión me encontré con un cristiano de otra iglesia y le pregunte que como estaba su vida espiritual, me dijo que estaba descarriado, le pregunte que le paso y me dijo que se descuido y el diablo lo tumbo, le dije que el diablo no nos puede tumbar si estamos afirmados en Cristo. Si nos afirmamos en la roca, el diablo nunca podrá tumbarnos porque Cristo es más fuerte que el.

 

Oremos siempre y no dudemos.

 

Reflexión:

1–¿Tienes la mirada puesta en Jesús o en tus circunstancias?_______________________

2–¿A quién te aferras en la tormenta? ______________________________________

 

Autor: Lidio Reyes

 

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