Como llevar una hermosa vida cristiana pt.3

 

Esta es la tercera entrega de esta serie. En la entrada anterior el pastor Miller presento dos pensamientos muy importantes para poder contestar la pregunta que nos compete, ahora continuamos con otro.

 

¿Cómo podemos hacer esto? ¿Como podemos llevar una hermosa vida cristiana?

 

El pensamiento que sigue es que es posible vivir una vida hermosa en cualquier lugar. No hay una posición en este mundo en el reparto de la Providencia, en la que no es posible ser un verdadero cristiano, que ejemplifica todas las virtudes del cristianismo. La gracia de Cristo tiene en sí, la potencia suficiente como para permitirnos vivir piadosamente, donde estemos llamados a habitar. Cuando Dios escoge un hogar para nosotros, nos adecua para sus pruebas peculiares.

 

Hay una hermosa ley de adaptación que corre a través de toda la providencia de Dios. Animales que son hechos a habitar en medio de las nieves árticas están cubiertos con pieles calientes. El hogar del camello es el desierto, el ha sido hecho con una disposición maravillosa ya que puede soportar largos viajes a través de la arena caliente sin bebida. Las aves están equipadas para sus vuelos en el aire. Hay animales que fueron hechos para vivir entre los picos de montaña y tienen los pies preparados para escalar por las rocas escarpadas. En toda la naturaleza prevalece esta ley de ser equipado  y preparado especialmente para el lugar asignado.

 

Y lo mismo es cierto en la vida espiritual. Dios adapta su gracia a las peculiaridades de la necesidad de cada uno. Para caminos ásperos y rudos, él proporciona zapatos de hierro. Él nunca envía a nadie a escalar montañas escarpadas y accidentadas, con zapatillas de seda. Él siempre da suficiente gracia. A medida que las cargas se hacen más pesadas, la fuerza aumenta. A medida que las dificultades aumentan, el ángel se acerca. A medida que las pruebas se vuelven más dolorosas, el corazón confiado se hace mas calmado. Jesús siempre ve a sus discípulos cuando están trabajando duro en las olas, y en el momento correcto viene a liberarlos. Por lo tanto, es posible vivir una vida verdadera y victoriosa, bajo cualquier circunstancia. Cristo puede fácilmente permitir que José permanezca puro y verdadero, en el Egipto pagano, como Benjamín al abrigo del amor de su padre. Mientras más agudas sean las tentaciones, más gracia divina se concede. Por lo tanto, no existe un entorno de prueba, dificultad o dificultades, en el que no podamos vivir vidas hermosas de fidelidad cristiana y conducta santa.

 

En lugar de ceder al desánimo cuando las pruebas se multiplican y es difícil vivir bien, o estar satisfecho con una paz en detrimento y una vida muy defectuosa, debe ser el propósito establecido de cada uno vivir, por la gracia de Dios, una vida paciente, amable y sin manchas en el lugar y en las circunstancias que nos asignen. La verdadera victoria no se encuentra en escapar o evadir las pruebas, sino en enfrentarlas y soportarlas correctamente. Las preguntas no deberían ser, “¿Cómo puedo salir de estas preocupaciones? ¿Cómo puedo entrar en un lugar donde no haya irritaciones, nada que ponga a prueba mi temperamento o mi paciencia? ¿Cómo puedo evitar las distracciones que continuamente me acosan? ” No hay nada noble en tal vida. El soldado que se vuelve hacia atrás cuando huele la batalla no es un héroe; es un cobarde.

 

Las preguntas deberían ser, más bien, “¿Cómo puedo pasar por estas experiencias difíciles y no fracasar como cristiano? ¿Cómo puedo soportar estas luchas y no sufrir la derrota? ¿Cómo puedo vivir en medio de estas provocaciones, reproches y pruebas de mi temperamento? , y sin embargo, vivir dulcemente, sin hablar necedades, soportando agravios mansamente, devolviendo respuestas suaves a palabras insultantes “. Este es el verdadero dilema de la vida cristiana.

 

Continuará… 😉

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