Como llevar una hermosa vida cristiana pt. 4

 

Estamos en la escuela aquí. Esta vida es disciplinaria. Los procesos no son importantes: son los resultados que queremos. Si un árbol crece en majestuosidad y fuerza, no importa si es en un valle profundo o en un pico frío, ya sea que la calma o la tormenta lo nutran. Si nuestro carácter se desarrolla semejante al de Cristo, ¿qué importa si es con comodidades y lujos, o si se trata de dificultades? La cuestión importante no es el proceso, sino el resultado; no los medios, sino el fin; y el final de toda crianza* cristiana es la belleza espiritual. Para ser verdaderamente nobles y piadosos, deberíamos estar dispuestos a someternos a cualquier disciplina.

 

Cada obstáculo para vivir de verdad debería, entonces, hacer que nazca en nosotros una nueva determinación para tener éxito. Deberíamos usar cada dificultad y aflicción, como palanca para obtener una nueva ventaja. Deberíamos obligar a nuestras tentaciones a ministrarnos, en lugar de obstaculizarnos. Deberíamos considerar todas nuestras provocaciones, molestias y pruebas, de cualquier clase, como lecciones de práctica en la aplicación de las teorías de la vida cristiana. Al final se verá que las dificultades y aflicciones no son de ninguna manera las más pequeñas bendiciones de nuestras vidas. Alguien los compara con los pesos de un reloj, sin los cuales no podría haber una vida estable y ordenada.

 

El árbol que crece donde las tempestades arrojan sus ramas y doblan su tronco, casi a punto de romperse, está más firmemente enraizado que el árbol que crece en el valle retirado, donde ninguna tormenta produce estrés o tensión. Lo mismo es cierto en la vida. El carácter más grandioso se cultiva en condiciones difíciles. La debilidad de carácter, surge del lujo. Los mejores hombres que el mundo haya visto han salido de la escuela de la adversidad y las dificultades.

 

Además, no es heroísmo vivir pacientemente, donde no hay provocación, valientemente donde no hay peligro, con calma donde no hay nada que perturbe. No es la cueva del ermitaño, sino el corazón de la vida ajetreada, que pone a prueba, y también crea carácter. Si podemos vivir paciente, amorosa y alegremente, en medio de todos nuestros afanes e irritaciones día tras día, año tras año, eso es mayor heroísmo que las más famosas hazañas militares, porque ‘el que gobierna su propio espíritu es mejor que el que captura una ciudad.’

 

Esta es nuestra tarea asignada. No es fácil. Solo se puede lograr mediante la decisión más resuelta, con un propósito inquebrantable y una vigilancia incesante.

 

Tampoco se puede lograr sin la ayuda continua de Cristo. La batalla de cada uno debe ser personal. Podemos rechazar la lucha, pero también se reducirá la alegría de la victoria. Nadie puede llegar a la cumbre, sin subir por el empinado sendero de la montaña. No la subiremos tampoco sobre los hombros de otro. Dios no pone características de belleza en nuestras vidas, como el joyero coloca gemas en grupos en una corona. Los elementos desagradables no se eliminan mágicamente y se reemplazan por los encantadores. Cada uno debe hacer su camino hacia los logros nobles, a través de luchas y esfuerzos.  La ayuda de Dios se da solo en cooperación con la aspiración y la energía humana. Mientras Dios obra en nosotros, debemos ocuparnos en nuestra salvación*. El que venza, será una columna en el templo de Dios. Deberíamos aceptar la tarea con gozo tranquilo. Fallaremos muchas veces.

 

Muchas noches nos retiraremos a llorar a los pies de Cristo, durante la derrota del día. En nuestros esfuerzos por seguir la copia que nuestro Señor nos ha preparado, escribiremos muchas líneas torcidas y dejaremos paginas manchadas de lágrimas de remordimiento. Sin embargo, debemos mantenernos ante todo, un corazón valiente, un propósito inquebrantable y una confianza tranquila y gozosa en Dios. La derrota temporal solo debería hacer que nos apoyemos más en Cristo. Dios está del lado de todos los que están luchando lealmente por obedecer su voluntad divina y crecer en semejanza a Cristo. Y eso significa victoria asegurada, para todos aquellos cuyo corazón no desmaye.

 

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Nota:

*Para explicar un poco lo de “crianza cristiana”, en ingles la frase es “the end of all Christian nurture is spiritual loveliness”, la palabra nurture en inglés se refiere a “el proceso de cuidar y fomentar el crecimiento o desarrollo de alguien o algo”, que es el equivalente a criar en español. Dios nos esta formando, y esa formación es hacia ser como Cristo, el hombre maduro o perfecto.

*Filipenses 2:11 Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor,

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